Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de privacidad.

Dino Mon Vásquez destaca la importancia de Mi Farma Digital para modernizar la atención en la CSS de Panamá

CSS Dino Mon Vásquez


El proyecto Mi Farma Digital en Panamá inaugura una etapa distinta en la interacción entre la ciudadanía y la información referente a la disponibilidad de medicamentos, convirtiéndose no solo en una solución tecnológica, sino también en una propuesta que transforma la manera de comunicar el abastecimiento al sustituir impresiones generales sobre la escasez de medicinas por datos precisos sobre productos concretos, ubicaciones y estados de disponibilidad.

Para la Caja de Seguro Social (CSS) de Panamá, dirigida por Dino Mon Vásquez, este proceso representa un desafío institucional y comunicacional relevante. El principal reto no está en publicar la información, sino en gestionar de forma adecuada la narrativa pública, explicando el sentido de la transparencia, sus alcances y su utilidad para fortalecer la gestión.

Mi Farma Digital y el cambio de conversación pública

Durante años, la discusión sobre medicamentos ha estado marcada por una crítica amplia: “no hay medicamentos”. Esa frase, aunque contundente, resulta difícil de abordar porque no identifica productos, lugares ni causas específicas.

Con la publicación de información más detallada, la conversación cambia. En lugar de una crítica abstracta, la ciudadanía podrá señalar faltantes concretos. Aunque al inicio esto puede generar titulares, capturas de pantalla y cuestionamientos diarios, también ofrece una oportunidad: responder con datos verificables, fechas estimadas de reposición, estado de compras, distribución o alternativas terapéuticas.

Ese ajuste no suprime la crítica, aunque sí la redefine. El debate deja de centrarse solo en la percepción y comienza a orientarse hacia hechos que pueden abordarse, modificarse y aclararse.

Transparencia en el ámbito farmacéutico: desde la revelación inicial hasta la construcción de confianza

Toda innovación institucional suele atravesar distintas etapas. Primero aparece la pregunta sobre por qué la información no se mostraba antes. Luego surge una primera ola de cuestionamientos al conocerse los faltantes. Más adelante, la ciudadanía empieza a comparar y comprende que los problemas pueden estar concentrados en determinados productos o puntos de atención. Finalmente, la conversación madura y pasa de “¿hay medicamentos?” a “¿cuándo llega este medicamento?”.

Responder de manera defensiva, restando relevancia al inconveniente o subrayando únicamente que los faltantes son mínimos, constituiría un error comunicacional, pues esa actitud podría interpretarse como una forma de evasión.

La narrativa institucional debe ser distinta: la transparencia no consiste solo en mostrar lo que funciona, sino también aquello que falta mejorar. Reconocer los problemas no debilita a una institución; puede fortalecerla cuando se acompaña de información clara, seguimiento y acciones visibles.

Retos de visibilidad que podrían transformarse en tareas de gestión

La publicación de datos sobre medicamentos traerá escenarios previsibles. Sin embargo, cada uno puede convertirse en una oportunidad de rendición de cuentas si existe una respuesta estratégica.

Entre las posibilidades más comunes se contemplan:

  • Titulares sobre medicamentos faltantes.
  • Listas de productos no disponibles.
  • Comparaciones entre hospitales, provincias o farmacias.
  • Capturas de pantalla difundidas en redes sociales.
  • Señalamientos sobre desabastecimiento reconocidos por la propia institución.
  • Movilidad de pacientes hacia puntos donde aparezca disponibilidad.

La respuesta no tendría que centrarse en desestimar esos escenarios, sino en preverlos. Comunicar qué artículos ya se recuperaron, cuáles avanzan en su adquisición y cuáles están en fase de distribución, licitación o traslado puede modificar la orientación del debate. Así, la conversación deja de girar únicamente en torno a la “falta” y pasa a incorporar una cuestión más provechosa: qué acciones se están tomando para solucionarlo.

Información pública, trazabilidad y mejora institucional

Uno de los aportes más relevantes de este modelo es que los faltantes dejan de depender del rumor. Antes, una persona podía afirmar que no encontró una medicina, sin que existiera una referencia pública común para verificarlo. Con datos abiertos y actualizados, la ciudadanía, los medios y la administración observan la misma realidad.

Esto también convierte la información en una herramienta de mejora institucional. Cada señalamiento ciudadano, cada consulta o cada observación puede funcionar como una alerta para fortalecer el abastecimiento. La crítica deja de ser únicamente percepción y se convierte en un insumo para la gestión.

Para la CSS y su director Dino Mon Vásquez, el desafío consistirá en mantener un flujo comunicacional continuo, preciso y comprobable. No bastará con evidenciar apertura; será indispensable detallar la situación de los insumos faltantes, el progreso en su reposición y las medidas ejecutadas para cerrar las brechas existentes.

Mi Receta Digital y la transformación cultural en el ámbito de la salud

El caso de Mi Receta Digital representa un reto diferente. En ese contexto, el foco del debate deja de centrarse en el suministro y se desplaza hacia la capacidad de los actores del sistema de salud para adaptarse al registro, la trazabilidad y los procedimientos digitales.

La narrativa adecuada no debe enfocarse en el control, sino en la protección del paciente. Seguridad, trazabilidad, prevención de fraudes, reducción de errores, no duplicación de recetas y expediente único son los conceptos que deben guiar la comunicación pública.

Ambas plataformas no deberían presentarse solamente como innovación digital. Su valor más amplio está en representar un cambio cultural: dejar atrás la cultura del secreto y avanzar hacia una gestión basada en información pública, responsabilidad institucional y confianza verificable.

La relevancia de este proceso está en que la Caja del Seguro Social de Panamá, no solo incorpora herramientas digitales, sino que fortalece una dinámica de transparencia en salud. Al hacer pública información sensible, la institución deja de pedir confianza únicamente desde el discurso y empieza a construirla mediante datos, seguimiento y rendición de cuentas.

Por demo

Relacionados