Sur y sudeste asiático: manufactura en transformación por aranceles de EE. UU.

https://f.hubspotusercontent10.net/hubfs/5368214/ToyotaBTReflexE-seriesRRE200HE_application21.jpg

Los aranceles impuestos por Estados Unidos sobre productos de países del sur y sudeste asiático están generando un impacto significativo en las cadenas de suministro regionales, obligando a las empresas a reconsiderar sus estrategias de manufactura y exportación. A pesar de que los líderes regionales han celebrado públicamente las nuevas cifras de tarifas, los expertos advierten que estos gravámenes continúan siendo históricamente altos y podrían afectar tanto a los consumidores estadounidenses como a las economías exportadoras asiáticas.

El nuevo esquema de aranceles incluye tasas elevadas sobre ciertos bienes, así como un gravamen adicional del 40 % sobre productos que son transbordados, es decir, enviados primero a un país con bajos aranceles antes de su reexportación hacia Estados Unidos. Este enfoque busca limitar la transferencia indirecta de productos chinos a través de terceros países, un movimiento que añade complejidad a las operaciones comerciales internacionales.

Impacto en países del sur y sudeste asiático

Las economías de la región, que se han consolidado como centros clave de manufactura de bajo costo para consumidores estadounidenses, ahora enfrentan un entorno más desafiante. Aunque algunas naciones recibieron tasas relativamente más bajas, en torno al 19 o 20 %, esto representa aún un aumento considerable respecto a los niveles previos.

Países como Camboya, Vietnam, Indonesia, Malasia y Tailandia, que habían atraído inversión global y china para diversificar la producción fuera de China, podrían ver ralentizado su crecimiento exportador. Sectores intensivos en mano de obra, como prendas de vestir, calzado y ensamblaje de electrónicos, podrían verse particularmente afectados, lo que podría llevar a una reconsideración de la ubicación de sus operaciones industriales.

Expertos en comercio señalan que estos aranceles representan una situación de “perder-perder” para todos los involucrados: las economías exportadoras ven reducidas sus oportunidades comerciales, mientras que los consumidores estadounidenses enfrentan precios potencialmente más altos. Además, la incertidumbre en torno a la definición exacta de “transbordo” y los bienes afectados genera retos adicionales para las empresas que buscan cumplir con las nuevas regulaciones.

Planes para diversificar y relocalizar

En los últimos diez años, se ha incrementado la tendencia de las compañías de mover la producción desde China hacia el sur y sureste de Asia impulsada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, junto con otros factores como la pandemia del covid-19. No obstante, los aranceles recientes podrían obstaculizar este movimiento o fomentar otras formas de reubicación de la producción, como la relocalización parcial de procesos productivos para cumplir con los criterios de origen y evitar así impuestos adicionales.

Analistas de economía internacional consideran que, si bien algunos sectores de baja marginación y alta intensidad laboral podrían regresar a China, otros podrían aprovechar los nuevos aranceles para establecer operaciones más complejas en países como Vietnam, garantizando así que los productos aún califiquen como originarios de la región y puedan acceder al mercado estadounidense sin restricciones.

Reconfiguración del comercio global y perspectivas

El efecto de estas medidas arancelarias no se limita a la región asiática. La imposición de tarifas altas y gravámenes sobre transbordos podría alterar el comercio internacional, modificar rutas de exportación y redefinir estrategias de inversión a mediano y largo plazo. Economistas prevén que los países afectados deberán adaptarse mediante negociaciones comerciales, incentivos a la inversión y ajustes en la producción para mantener su competitividad.

En este escenario, los aranceles se utilizan como un instrumento de presión en el comercio, aunque causan incertidumbre y gastos adicionales para las empresas y los consumidores. La tendencia global a mover la fabricación fuera de China no se frenará totalmente, pero sí se modificará para equilibrar las ventajas de costos con las nuevas responsabilidades arancelarias, señalando un cambio significativo en la dinámica del comercio y la producción globales.

Por Alejandro José Varela

Relacionados